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Permitir o no el uso de cripto activos en el sistema financiero

Antes de 2008, el sistema financiero tuvo un claro auge internacional que facilitó la implementación de la innovación financiera, así como el desarrollo de productos financieros innovadores y altamente sofisticados como los derivados.

Los derivados fueron vistos como algo normal e incluso deseable, ya que permitían reducir el riesgo de una manera más eficiente, haciendo que los participantes del mercado asumieran solo los riesgos que entendían.

Sin embargo, si hacemos un poco de historia, también podemos observar que los derivados y el capitalismo exacerbado fueron una de las principales causas de la crisis financiera global de 2008.

Al igual que ocurre con los derivados, el ecosistema criptográfico presenta múltiples ventajas y beneficios, así como posibles riesgos que nuestro regulador percibe son suficientes para generar una nueva crisis global. Ante esto, es válido preguntarse cómo debe ser aplicable la regulación al uso de criptoactivos como Bitcoin o Stablecoins en el sistema financiero y, con ello, si es necesario o no establecer la “distancia saludable” propuesta por el Banco. de México.

En esta línea de ideas, los sistemas tradicionales basan su enfoque en la respuesta a una simple pregunta, ¿el usuario de los servicios financieros tiene o no la capacidad suficiente para comprender el servicio financiero contratado y el riesgo que conlleva, así como si es de interesar al publico regular o no? Dependiendo de las respuestas a la pregunta anterior, el sistema regulatorio financiero tradicional contempla no hacer nada o emitir regulación.

No podemos emitir regulación al respecto cuando consideremos que el usuario de los servicios financieros tiene la capacidad suficiente para comprender el servicio y su riesgo o cuando sepamos que la mano invisible del mercado se encargará de eliminar los malos, fraudulentos o defectuosos financieros. servicios, ya que el usuario eventualmente dejará de usarlos.

Si, por el contrario, el regulador considera que el usuario de los servicios financieros no tiene la capacidad suficiente para conocer el servicio ofrecido y los riesgos relacionados o le conviene perseguir algún objetivo de política pública, la segunda respuesta tradicional es emitir regulación prudencial o prudencial. sobre la regulación del sector.

En cualquier caso, sea cual sea el enfoque que adopte el regulador financiero, la regulación emitida no suele ser suficiente para aumentar los niveles de inclusión financiera, y mucho menos para generar condiciones de competencia efectiva. Lo anterior se observa especialmente en México donde tenemos un sector financiero caracterizado por múltiples fallas de mercado traducidas en servicios financieros costosos, alta concentración de estos y baja competencia.

Es en este contexto que en próximas columnas presentaré cuáles son los verdaderos riesgos de la tecnología, cómo mitigarlos y por qué considero que el ecosistema Blockchain puede generar mayor eficiencia en el sistema financiero y reducir sus altos costos, alta concentración y baja competencia, dando paso así a elementos que teóricamente hacen posible la competencia perfecta, es decir, esa estructura de mercado que se caracteriza por un gran número de pequeñas empresas y una muy fácil entrada o salida del mercado y que, de paso, dan elementos a Banxico para que elimine su «distancia saludable».

Nos vemos en la próxima entrega y recuerda que esta columna puede ser tu puerta de entrada a lo imposible.

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