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Revocación de mandato: el humo en la pradera

El presidente Andrés Manuel López Obrador no cejará en sus esfuerzos por reformar el sistema electoral de nuestro país. Lo ha dicho en varias ocasiones, y lo reafirmó tras la Consulta Popular del 1 de agosto.

Es difícil lograr algún cambio relevante, porque las cifras en la Cámara de Diputados no le llegan a Morena y sus aliados para esto, pero no quiere decir que la idea no sirva en el debate público y sobre todo en la propaganda para las elecciones de 2022. .

Por ello, también insiste en que se consulte a la población sobre la revocación del mandato. En ese sentido, el presidente López Obrador también se diferencia de otros presidentes, porque es él mismo quien impulsa un ejercicio que en teoría debería venir de los opositores.

Tiene sentido porque le permitiría estar presente, incluso desde el punto de vista propagandístico, durante el inicio del próximo año y en los meses previos a los concursos que renovarán, seis, gobernaciones, Tamaulipas, Quintana Roo, Oaxaca, Hidalgo. , Durango y Aguascalientes.

Hay problemas que superar antes de que esto suceda y, en particular, la ausencia de una Ley Reglamentaria que apoye y aclare el procedimiento de consulta sobre un tema tan delicado.

Los recursos son otro aspecto a tener en cuenta. La Consulta Popular se realizó sin dotar al INE de presupuestos adicionales y tuvo un costo de 500 millones de pesos. En el caso de revocación, este aspecto no puede dejarse de lado.

Hace unas semanas, Javier Tejado, en su columna de El Universal señaló que quizás el mayor obstáculo para la consulta sobre la revocación es que su resultado sería inútil y menos si la población retiraba su confianza en el presidente, algo más que dudoso. , sino porque es una ley aprobada en 2019 y no puede ser retroactiva.

Estaríamos, entonces, ante otra andanada de humo, similar a la Consulta Popular y otras iniciativas del cuarto trimestre.

Pero quizás de eso se trata, de aprovechar la confusión actual, no tanto que la consulta se lleve a cabo en marzo sino que la discusión sirva para polarizar las contiendas estatales y que al final significan una especie de referéndum, aunque no se trata de una jornada electoral nacional.

La elección del pasado mes de junio, más allá del avance territorial del morenismo, significó un llamado de atención para un cambio de actitud ciudadana y de la propia oposición, como lo demostraron los resultados en la Ciudad de México.

Esto les queda muy claro en el Palacio Nacional y por eso quieren estar a la vanguardia de la estrategia y aprovechar la fuerza que aún existe y que quieren y necesitan conservar para el 2024.

Por eso la revocación del mandato, aunque ningún oponente la quiera, aunque la ciudadanía se oponga, y aunque no se lleve a cabo ni se aplique, porque de lo que se trata es de apoyar el voto en siete estados del país.

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